KUR.KUMA TASTE EDIT

Dirección gastronómica para experiencia multisensorial de marca

CDMX · Guadalajara · Fall 2026


Kur.Kuma es una private label de Liverpool dirigida a una mujer dinámica, contemporánea y versátil, cuyo día transita entre distintos contextos: una reunión de trabajo, un encuentro familiar, una cena con su pareja o una ocasión inesperada.

Para su colección Fall 2026, Kur.Kuma propone prendas polivalentes que combinan materiales, texturas y superficies en una paleta de tonos terrosos, enriquecida con acentos de cristalería, madera y detalles dorados.

Pana · piel · lana · algodón · denim · suede · lyocell · terciopelo · satín.

Una colección construida desde la convivencia de materiales y desde la posibilidad de transformarse sin perder identidad.

EL CONCEPTO

Trabajamos a partir de una idea de sorpresa contenida.

La intención es construir piezas que, a primera vista, sugieran una cosa y que, al entrar en contacto con el paladar, revelen otra. Un pequeño cortocircuito sensorial: la apariencia genera una expectativa; la textura, el aroma o el sabor se encargan de transformarla.

¿Cómo traducir la diversidad de materiales y texturas de Kur.Kuma en un solo bocado?

A través del contraste, la transformación y la sorpresa.


Bocado 01 — Colección fall 2026 Kur.Kuma

Higo caramelizado · Crema de pistache · Mousse de queso de cabra y mascarpone · Pistache · Sal de bondiola · Abanico de pasta filo

Una composición construida a partir de capas y contrastes.

El higo aporta profundidad y notas frutales. La mousse de queso de cabra y mascarpone introduce una textura suave, láctea y ligeramente ácida, mientras la crema de pistache suma una sensación más untuosa y envolvente.

El pistache y la sal de bondiola llevan el conjunto hacia un registro más intenso, mientras la pasta filo aporta un quiebre ligero y crujiente.

Una interpretación gastronómica de la colección Fall 2026: suave y crujiente, dulce y salado, delicado y profundo.

Bocado 02 — Piedra de Piedras

Confitura de dátil infusionada con vino espumoso

Avellana · chocolate blanco · acabado dorado

Una pequeña pieza de apariencia irregular y mineral.

Su superficie prepara al paladar para algo firme, rugoso, casi resistente. Pero al morderla, la expectativa cambia: el exterior cede y aparece un interior suave, untuoso y profundo, donde el dátil y la avellana se encuentran con un delicado aroma vínico.

La pieza juega con una contradicción muy concreta: parecer dura y descubrirse fondante.

Como sucede con ciertas personas, la primera lectura no siempre revela lo que hay detrás.

El acabado dorado apenas aparece.

Porque la elegancia no necesita ser evidente para hacerse presente.

Bocado 03 — Crème Brûlée de Azafrán en dos tiempos

Crema de azafrán caramelizada · Fina crepa · sal marina · cristal de azúcar con azafrán

Inspirado en ella… En ella que viste Kur.Kuma.

Una pieza de carácter, decisión e intensidad.

La crema de azafrán aporta profundidad y persistencia. La fina crepa la contiene con delicadeza, mientras el cristal de azúcar introduce una segunda aparición del mismo ingrediente: visible, frágil y crujiente.

El caramelo genera el quiebre.

Primero hay suavidad. Después, una fractura.

Fuerza y delicadeza.
Carácter y fragilidad.
Aroma y contraste.


DEL CONCEPTO A LA MATERIA

En La Materia Común trabajamos entre dos disciplinas que observan la comida desde lugares distintos.

La gastronomía entiende el ingrediente, el sabor, la técnica y la transformación, mientras que el diseño observa el contexto, los materiales, las proporciones, la forma y la manera en que una persona se relaciona con un objeto o una experiencia.

Entre ambas construimos un proceso que lleva una idea hasta algo que puede ser visto, tocado y probado.

Para Kur.Kuma, los primeros puntos de partida fueron sus materiales, texturas, paleta y la mujer que habita la marca: alguien que reconoce la diferencia entre lo evidente y lo sutil, que valora los materiales, los detalles y las combinaciones inesperadas.

A partir de ahí exploramos ingredientes, técnicas, formas y contrastes hasta encontrar una manera de traducir ese universo al lenguaje gastronómico. Pero existe una parte del proceso que no siempre se ve: hacer que la idea funcione.

Ajustar una textura. Sustituir un ingrediente. Encontrar una técnica reproducible. Resolver una presentación. Mantener la intención original mientras la idea pasa del concepto a la producción.

En este proyecto, esa transición significó llevar la propuesta desde el primer planteamiento hasta 2,400 piezas gastronómicas, producidas y presentadas durante ocho jornadas de experiencia.

El proyecto se ejecutó en Ciudad de México y Guadalajara, llevando la misma dirección conceptual y gastronómica a dos espacios y contextos distintos.

Porque diseñar un momento gastronómico no consiste solamente en imaginar algo que se vea bien, consiste en llevar una idea hasta la materia.

Y es justamente ahí donde: La Gastronomía y el Diseño encuentran una Materia Común.


EL RESULTADO

Al principio había una pregunta legítima:

¿Cómo llevar la identidad de Kur.Kuma a tres pequeños bocados sin convertirla simplemente en una interpretación estética?

La respuesta no estaba en explicar más el concepto, sino en conseguir que pudiera percibirse.

La experiencia comenzaba antes de probar.

La composición visual establecía una primera lectura. El aroma generaba anticipación. El contacto con cada pieza modificaba esa primera impresión. Y finalmente, el paladar terminaba de construir aquello que los ojos apenas habían comenzado a sugerir.

No se trataba de que cada bocado representara literalmente una prenda, un material o una textura.

Se trataba de conservar la lógica de la marca al cambiar de lenguaje.

La sorpresa aparecía entonces de manera distinta en cada pieza: algunas veces desde la textura, otras desde el contraste, otras desde la forma en que un mismo ingrediente podía aparecer en distintos momentos de la experiencia.

Y fue precisamente ahí donde el concepto dejó de ser una intención y se convirtió en resultado.

El equipo de Kur.Kuma, que al inicio tenía dudas sobre cómo podía aterrizar su universo en tres pequeños bocados, terminó reconociendo no solamente el resultado gastronómico, sino la comprensión de la marca y la manera en que esa comprensión se llevó a la ejecución.

La felicitación más importante no fue por haber creado algo que se veía bien. Fue por haber entendido lo que había detrás.

Porque al final, el objetivo nunca fue hacer algunos bocados que se pareciera a Kur.Kuma.

Fue hacer que Kur.Kuma pudiera sentirse en una triada de bocados.